sábado, 23 de julio de 2011

Taller de literatura Colombiana

Buenas tardes, jóvenes de grado octavo este taller lo desarrollan y me lo entregan el día 28 de julio.


TALLER DE LITERATURA
GRADO OCTAVO
LITERATURA DE LA COLONIA Y LA INDEPENDENCIA Y EL ROMANTICISMO
LEA LOS SIGUIENTES FRAGMENTOS Y LUEGO RESPONDA
El carnero
Este fue el principio por donde se trazó la muerte al Juan de los Ríos, que el demonio, cuando quiere romper sus zapatos, lo sabe hacer muy bien. El Juan de los Ríos era jugador y gastaba todos los días y las noches por las tablas de los juegos.
Pues sucedió que estando jugando en una de ellas un día entró el Andrés de Escobedo por encargo del doctor Mesa y púsose junto al Ríos a verle jugar, el cual perdió el dinero que tenía. Y queriéndose levantar, el Andrés de Escobedo: “no se levante vuestra merced, juegue este pedazo de oro por ambos”.
Echóle en la mesa un pedazo de barra, de más de ochenta pesos, con el cual el Ríos volvió al juego, tuvo desquite de lo que había perdido e hizo buena ganancia que partieron entre los dos. Y de aquí trabaron muy gran amistad, de tal manera que andaban juntos y muchas veces comían juntos, y jugaba el uno por el otro.
Duró esta amistad más de seis meses, y al cabo de ellos el doctor Mesa y el Escobedo trataron el cómo lo habían de matar y a dónde.
El concierto fue que el doctor Mesa aguardase a la vuelta de la cerca de la huerta del convento de San Francisco, donde había un pozo hondo en aquel tiempo, que hoy cae dentro de la casa del convento dicho, y que el Andrés Escobedo llevase allí al Juan de los Ríos, donde lo matarían.
Asentado esto, una noche oscura el doctor Mesa tomó una aguja enastada y fuese al puesto y el Escobedo fue en busca del Juan de los Ríos. Hallóle en su casa cenando. Llamóle, díjole que entrase y cenarían. Respondióle que ya había cenado y que lo había menester para un negocio.Salió el Ríos y díjole: “¿Qué habéis menester?”. Respondióle el Escobedo:”unas mujeres han convidado esta noche y no me atrevo a ir solo”. Díjole el Ríos: “pues yo iré con vos”.
Entrosé en su aposento, tomó su espada y capa y fuéronse juntos hacia San Francisco.
Llegando  a la puente comenzó el Escobedo a cojear de un pie. Díjole el Ríos:” que tenéis que váis cojeando?”. Respondióle:”llevo una piedrezuela metida en una bota y vame matando”. “Pues descalzaos”, dijo el Ríos. “Ahí adelante lo haré”. Pasaron al puente y tomaron calle abajo hacia donde lo esperaban.
Llegando cerca de la esquina dijo:”ya no puedo sufrir esta bota, quiérome descalzar”. Sentóse y comenzó a tirar de la bota. Díjole Ríos: “dad acá, que yo os descalzaré”. Puso la espada en el suelo y comenzó a tirar de la bota.
El Escobedo sacó un pañuelo de la faltriquera y dijo:”sudando vengo”, en alta voz; limpióse el rostro y echóse el pañuelo sobre el sombrero, señal ya platicada.
Salió el doctor Mesa y con la aguja que llevaba atravesó al Juan de los Ríos, cosiéndole con el suelo.
Levantóse el Escobedo y dióle otras tres o cuatro estocadas, con que lo acabaron de matar.
                                                                               Juan Rodríguez Freyle (fragmento capítulo XII)
1.    Marque con una X la respuesta correcta
·                                  La razón para que se estableciera una amistad entre Juan de los Ríos y Andrés de Escobedo fue:
-       Su mutua simpatía                                        - Una trampa para asesinarlo
-       La cercanía de sus viviendas                      - una tradición familia
 La expresión el demonio, cuando quiere romper sus zapatos, lo sabe muy bien hacer, significa que:
-       El demonio es un buen zapatero                  - la astucia es una cualidad importante
-       Cuando se quiere hacer algún daño, las oportunidades aparecen.
·         De la expresión atravesó al Juan de los Ríos, cosiéndolo con el suelo se puede inferir que:
-       Lo derribó y remató en el piso                         - lo dejó tirado en el piso
-       Lo apuñaló reiteradamente contra el piso     - lo pisoteó cuando estaba en el piso.
·         El lugar donde se conocieron Juan de los Ríos y Andrés de Escobedo fue:
-       La huerta del convento de San Francisco     - La casa de Juan de los Ríos
-       Una taberna                                                     - La casa de Andrés de Escobedo 
2.    Responda:
·         ¿Crees que este fragmento de El carnero se puede considerar como una crónica urbana? ¿Por qué?
·         ¿Cómo es el lenguaje empleado por el autor en este texto?
·         ¿Cuál es tu opinión sobre el hecho narrado en esta crónica?
3.    ¿Cuál es el significado de las siguientes palabras que aparecen en el texto? Escríbelos.
-     Menester   ________________         - asentado_____________
-   Quiérome________________         - aposento______________
-       Convidado_______________         - dióle _________________
-       Enastada________________         - faltriquera______________
María
En la tarde de ese día, durante el cual había visitado yo todos los sitios que me eran queridos, y que no debía volver a ver, me preparaba para emprender viaje a la ciudad, pasando por el cementerio de la parroquia donde estaba la tumba de María. Juan Ángel y Braulio se habían adelantado a esperarme ene él y José, su mujer y sus hijas me rodeaban ya para recibir mi despedida.
Invitados por mí, siguiéronme al oratorio y todos de rodillas, todos llorando, oramos por el alma de aquella a quien tanto habíamos amado.
Ya en el corredor, Tránsito y Lucía, después de recibir mi adiós, sollozaban cubierto el rostro y sentadas en el pavimento, la señora Luisa había desaparecido. José volviendo a un lado la faz para ocultarme sus lágrimas, me esperaba teniendo el caballo del cabestro al pie de la gradería. Mayo, meneando la cola y tendido en el gramal, espiaba todos mis movimientos, como cuando en sus días de vigor salíamos a cazar perdices.
Faltóme la voz para decir una postrera palabra cariñosa a José y a sus hijas, ellos tampoco la habrían tenido para responderme.
A pocas cuadras de la casa me detuve antes de emprender la bajada, a ver una vez más aquella mansión querida y sus contornos. De las horas de felicidad que en ella había pasado, sólo llevaba conmigo el recuerdo de María, los dones que me había dejado al borde de su tumba.
A  la hora y media me desmontaba a la portada de una especie de huerto, aislado en la llanura y cercado de palenques, que era el cementerio de la aldea. Braulio, recibiendo el caballo y participando de la emoción que descubría en mi rostro, empujo una hoja de la puerta y no dio un paso más. Atravesé por en medio de las malezas y de las cruces de leño y de guadua que se levantaban sobre ellas. Al dar la vuelta a un grupo de corpulentos tamarindos, quedé enfrente de un pedestal blanco y manchado por las lluvias, sobre el cual se elevaba una cruz de hierro. Acerquéme. En una plancha negra que las adormideras medio ocultaban ya, empecé a leer: “María…”.
A aquel monólogo terrible del alma ante la muerte, del alma que la interroga, que la maldice…., que el ruega, que la llama…, demasiado elocuente respuesta dio esa tumba fría y sorda, que mis brazos oprimían y mis lágrimas bañaban.
El ruido de unos pasos sobre la hojarasca me hizo levantar la frente del pedestal: Braulio se acercó a mí y  entregándome una corona de rosas y azucenas, obsequio de las hijas de José, permaneció en el mismo sitio como para indicarme que era hora de partir. Púseme en pie para colgarla de la cruz y volví a abrazarme de los pies de ella para darle a María y a su sepulcro un último adiós…
Había ya montado, y Braulio estrechaba en sus manos una de las mías, cuando el revuelo de un ave que al pasar sobre nuestras cabezas dio un graznido siniestro y conocido para mí, interrumpió nuestra despedida. La vi volar hacia la cruz de hierro y, posada en uno de sus brazos, aleteó repitiendo su espantoso canto. Estremecido, partí a galope por en medio de la pampa solitaria, cuyo vasto horizonte ennegrecía la noche.
                                                                                              Jorge Isaac (fragmento capítulo LXV)
1.    Teniendo en cuenta el texto leído, responde las siguientes preguntas:
·         ¿Qué personajes se encuentran con Efraín?
·         ¿Qué sentimientos los ligan a sus patrones?
·         El graznido siniestro de un ave acompaña a Efraín en la despedida. ¿Qué relación puede tener ese detalle con el estado de ánimo de Efraín?
2.    En la expresión Faltóme la voz para decir una postrera palabra cariñosa a José y a sus hijas, ellos tampoco la habían tenido para responderme:
·         ¿Quién está hablando?
·         ¿Qué crees que quiere decir quien está hablando?
·         ¿Qué significa la palabra postrera?
3.    La partida de Efraín representa la pérdida del paraíso. ¿qué hechos indican el final trágico?
4.    Con tus propias palabras, explica el significado de las siguientes expresiones.
·         De María, sólo llevaba los dones que me había dejado al borde de su tumba.
·    A aquel monólogo terrible del alma ante la muerte, elocuente respuesta dio, la tumba fría y sorda.
5.    Escribe frente a cada oración, A si se trata de una oración activa  o P, si es una oración pasiva.
·         Juan de los Ríos era jugador.
·         La partida del juego fue pagada por Andrés de Escobedo.
·         El doctor Mesa planeó la muerte de Juan de los Ríos.
·         La calle fue abandonada por los habitantes de la ciudad.
·         Los asesinos esperaron a la víctima en el puente.
·         La cena será preparada por su esposa.
6.    Marque con una X la opción correcta
Oración
Transitiva
Intransitiva
Impersonal
Tránsito y Lucía arreglaban la casa



José y sus hijas llegaron rápidamente



Yo acariciaba a mi perro mayo



Llovía y relampagueaba mucho



María era hermosa y delicada



La casa paterna habitaría siempre mis recuerdos



Oscureció rápida y tristemente






2 comentarios:

  1. su taller me parece muy largo pero bueno quiero que lo recorten un poquito mas gracias a su a poyo

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